top of page

Salto de fe ¿Estás listo?

  • Foto del escritor: Carolina Msm
    Carolina Msm
  • 19 feb 2024
  • 3 Min. de lectura


Estoy en un proceso personal donde debo soltar algo que amo mucho, y sé que es por mi propio bien y para beneficio de varias personas de mi entorno, mi mente, alma y espíritu saben lo que tiene que hacer más es mi carne y mi humanidad la que no me deja y la que me dice te duele pero estás ahí y estás bien. Me siento como la ranita que se siente cómoda en la olla justo en el proceso de ebullición a punto de ser cocinada, si no doy el salto sé que no estaré completamente bien ni en línea con mis objetivos.


Y ¿cómo viene esto del salto de fe? anteriormente lo había hecho y se veía difícil pero lo logré, ¿por qué en este proceso se me está haciendo tan fuerte y tan dificil hacerlo? Porque soy más consciente de lo que debo hacer porque tengo una esperanza y fe intrínseca que me motiva a saber que cuando suelte hoy, algo maravilloso vendrá pero aún así el lobo de mi temor se hace más y más grande. Es como cuando entrenas una disciplina, cada vez el nivel más alto te la pone más difícil porque ya estás superando cosas que tal vez hiciste ayer o que no has terminado de superar en algunos niveles de los tiempos pasados y este nuevo gigante aparece amenazante ante tus ojos.


Saltar no es fácil, es un salto al vacío a ciegas es como saber que caes sin saber si el paracaídas funciona o no, aún así por mis creencias sé que Dios me sostiene cuando haga el "llamado salto de fe" ¿Pero en realidad existe? ¿De qué se trata? Para Soren Kierkegaard,


El Salto de fe, en su uso más utilizado es el acto de creer o aceptar algo intangible o improbable o sin evidencia empírica. trata de un acto asociado con la creencia religiosa, ya que muchas religiones consideran la fe una parte esencial de la piedad.

En un término menos teológico y un poco más sociológico lo llamaríamos como un paso a la transformación personal, es salir y romper los paradigmas mentales de que estoy bien a puedo y estaré mucho mejor, es retarse, animarse, crecer y sabes que hacerlo implica dar el salto al vacío y ver que puedes flotar. Soltar la cuerda que te sostiene no es fácil, a mi me ha costado en este camino de la transformación, hasta nuestro hermano en fe y en luz Jesucristo vivió el temor del salto de fe y el desafío cuando oró en su angustiante clamor a nuestro padre y dijo:


Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya.

Este acto es para mi uno de los más potentes saltos de la humanidad, es saber que su carne pasará por el dolor más grande jamás conocido y aún así es tan humilde Jesús que manifiesta, que se haga tu voluntad, entrega su dolor y se transforma en la más asombrosa luz que el mundo conoció. Esto es algo de lo más desinteresado y hermoso que de amor se trate.



Con esto Jesús y varios guías espirituales nos demuestran que a nuestra humanidad le va a doler dar el salto de fe y que el hecho que estés en un camino de transformación o que ya de por si estés conectada/o a la luz no quiere decir que no tengas desafíos, que debes dar saltos de fe, que debas probarte en el camino de la luz y la transformación. Duele pero hay que hacerlo.


No sé querido lector lo que vaya a suceder, eso lo sabe nuestro poderoso padre creador, pero sé que en este reto nos estamos preparando de camino a la transformación y es por medio del dolor de la llaga humana y el aprendizaje que se va transformando nuestro espíritu.


Por ahora mando fuerza y energía de luz por medio de estas letras a las personas que estén atravesando por un salto de fe.


Te mando luz y bendición

 
 
 

Comentarios


  • LinkedIn

©2035 by ACG COMUNICACIONES

bottom of page